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sábado, 23 de abril de 2011
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sábado, 26 de marzo de 2011
THERE BE DRAGONS (Encontrarás Dragones)
No es bueno crear expectativas si se pretende sorprender al público con una película. A Encontrarás Dragones le ha ocurrido lo que a tantas otras: su promoción ha vendido un producto distinto del que luego se obtiene. No digo que la realidad sea peor que lo anunciado, sino que es distinto, y eso irremediablemente conduce a cierta decepción.
En primer lugar, como suele ser habitual, la promoción ha hecho mucho énfasis en entroncar esta película en la línea de La Misión y Los Gritos del Silencio, dirigidas por Roland Joffé…hace 25 años. Entre aquéllas y Encontrarás Dragones han pasado muchos años y varias películas por las manos de este director, que en ninguna de ellas ha llegado a estar a la altura de aquellas míticas producciones. No es sorprendente, por tanto que Encontrarás Dragones, contrariamente a lo anunciado no se parezca a La Misión y Los Gritos del Silencio. Joffé ha evolucionado y por tanto también su cine. No necesariamente a peor, pero sí hacia algo distinto.
En segundo lugar, en cuanto a su contenido, se ha hecho un gran esfuerzo en distanciar las expectativas sobre la película del concepto de “biografía” de Josemaría Escrivá. Esto es comprensible, porque una biografía cinematográfica no atraería más que a cierto público. Por ello el recurso cinematográfico ha sido el de entrelazar algunos aspectos e hitos de la vida de Josemaría Escrivá con una historia ficticia ambientada en la etapa de la guerra civil española, hasta el punto de presentar la película como si el núcleo de su contenido fuera esta historia paralela y, en concreto el concepto del perdón y su poder liberador para el perdonado y el que perdona. Y sin embargo también en esto lo que se encontrará el público es distinto: la historia ficticia de traición, amor y perdón de los personajes del relato paralelo no cobran el protagonismo necesario, ni se les dedica el metraje suficiente para ser el relato principal. Para que el perdón tuviera el impacto que se le atribuye en la promoción, la ofensa, el agravio, el dolor provocado tendría que haber sido más intenso, más dramático, más desgarrador, pero no acaba de aparecer así en toda la película. En realidad, el plato fuerte de la película son los retazos biográficos de Josemaría Escrivá desde su niñez hasta su salida de la España republicana a través de Andorra. Tampoco esto es necesariamente peor de lo que se afirmaba en la promoción de la película, pero, de nuevo, es algo distinto.
Yo habría salido más satisfecho del cine si se me hubiera presentado la película como lo que es, y probablemente me haría detenido mucho más en los innegables aspectos positivos que tiene, como la magnífica y cautivadora actuación de Charlie Cox, que es capaz de transmitir con una fidelidad asombrosa la alegría y el cariño que irradiaba su personaje en la vida real. A lo largo de toda la película nos deleita una y otra vez con una sonrisa sincera y profundamente amable que seguramente será una de sus bazas en su carrera interpretativa. Otro aspecto a destacar es el excelente tratamiento, tanto en el fondo y la forma, de la guerra civil, con una objetividad incontestable –ninguno de los dos bandos combatientes sale bien parado: ambos aparecen como igualmente malos, como no puede ser de otra manera en una guerra fratricida como aquella, en la que todos salieron perdiendo. Las escenas bélicas tienen en su sencillez, precisamente por ella, un gran realismo, sin grandes explosiones ni espectaculares hazañas épicas, sino siendo un fiel reflejo de un enfrentamiento descarnizado que destruyó las vidas de los caídos y de los supervivientes.
The Adjustment Bureau (Destino Oculto)
Sin embargo, quizás deliberadamente, o como resultado de un equivocado intento de explicarlo todo, en Destino Oculto no hay espacio para la interpretación o el debate posterior. Todo se explica y no queda resquicio para la especulación. Al menos no sobre este tema recurrente de la libertad, que en esta película sólo queda como un trasfondo sobre el cual transcurre una historia de superación personal y capacidad de sacrificio en pos de un ideal, encarnado, como no, en el amor de una mujer.
Las actuaciones son bastante planas, con un Matt Damon correcto, pero poco más y una Emily Blunt que tampoco parece haber encontrado el modo de sobresalir en este papel.
El resultado es una película entretenida, con elementos sorprendentes, pero a la que se le ve su limitación en cuanto adaptación de una historia que tenía un gran potencial como fuente de reflexión más allá del celuloide. Las anteriores adaptaciones de historias de Phillip K. Dick al menos lo intentaron, con resultados desiguales, y nunca al nivel de la mítica e inigualable Blade Runner. Por cierto, preparémonos para el primer remake de una de estas películas: se está rodando una nueva versión de Desafío Total.
lunes, 28 de febrero de 2011
- ESPECIAL OSCARS 2010 -
El Discurso del Rey, La Red Social, Origen y Toy Story 3 son las grandes triunfadoras de la noche, con la compañía de Natalie Portman en su papel en Cisne Negro:
El Discurso del Rey se llevó las estatuillas más anheladas:
MEJOR PELÍCULA, MEJOR ACTOR (Colin Firth), MEJOR GUION, y MEJOR DIRECTOR
Origen, obtuvo los premios más técnicos:
MEJOR FOTOGRAFÍA, MEJORES EFECTOS ESPECIALES, MEJOR EDICIÓN DE SONIDO Y MEJOR MEZCLA DE SONIDO
La Red Social, un poco de todo:
MEJOR GUION ADAPTADO, MEJOR EDICIÓN Y MEJOR BANDA SONORA
y Toy Story 3,
MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN Y MEJOR CANCIÓN ORIGINAL
sábado, 26 de febrero de 2011
BLACK SWAN - Cisne Negro
Digo "triple" a conciencia. La "doble" historia es un recurso conocido en el cine: el personaje protagonista reproduce en su vida la del papel que interpreta en una obra dentro de la película, en este caso, el ballet "El Lago de los Cisnes". Lo que es sobrecogedor es que, en mi opinión, a Natalie Portman, la de carne y hueso, le ha pasado lo mismo que a su personaje en la película: en pos de la interpretación de su vida, por la que está siendo tan premiada, ha traicionado -ha autodestruido- a la Natalie Portman que me gusta recordar: la niña delicada, sencilla e inteligente, casi muñeca de porcelana, que seleccionaba papeles acordes con esa personalidad tan especial y poco común, desde "A cualquier otro lugar" hasta "Las hermanas bolena", pasando por la magistral "Closer". Al aceptar un papel con tan alto componente erótico en Cisne Negro, en mi opinión innecesario aunque ella insista en que era necesario para su personaje, ha perdido esa inocencia que le caracterizaba y se ha convertido en una actriz más del montón. Del montón que lucen Óscars y Globos de Oro, pero que no por eso son especiales. Natalie Portman lo era y ha dejado de serlo. Puestos a recordarla, prefiero hacerlo en su papel de Reina Amidala.
sábado, 19 de febrero de 2011
EL TURISTA (The Tourist)
Atónito y absorto, así es como se queda el personaje de Johnny Depp en El Turista, cuando se le convierte en realidad de manera inesperada el sueño de ser abordado por una sofisticada y bella mujer que sin mayor preámbulo se lo lleva incluso al hotel donde se aloja. A partir de ahí nada es lo que parece, o al menos eso se pretendía en este remake que no quedará en los anales del cine, aunque tampoco es tan malo como lo han puesto los de siempre, ávidos de encontrar un producto de calidad regular en el cine americano, para poner a caldo a toda su producción cinematográfica.
Menos mal que la propia película se mofa de ellos, ya que en varias ocasiones los personajes europeos menosprecian al personaje de Johnny Depp, disculpándole condescendientemente lo que perciben como acciones excéntricas por ser un “americano”, cuando al final él es el más listo de todos. Y hasta aquí puedo leer sin revelar el giro de la trama… aunque es un giro muy predecible, intuido por muchos de los espectadores.
Salva la falta de ritmo de la realización de la película –sorprendente, tratándose de una historia ideal para ser contada de modo trepidante— la actuación del propio Depp, contenido de manera justificada por el (in)esperado final, que los que le han criticado por ello probablemente ni han esperado a ver. Angelina Jolie se rodea de un esplendoroso despliegue de glamour y nos acompaña durante toda la película con dos inmensos ojos que llenan la pantalla.
sábado, 12 de febrero de 2011
HOW DO YOU KNOW... (¿Cómo sabes si...?)
Aunque parezca mentira, esta es una de las películas más difíciles de comentar de las que han pasado por este blog. Una vez más, ha sido anunciada como comedia romántica en España una película que es mucho más. Tengo la sensación de que la imagen de superficialidad y simplicidad que algunos se empeñan en difundir sobre el cine estadounidense tiene mucho que ver con la falta de sensibilidad y de profundidad de esos algunos, porque últimamente me estoy encontrando muchos casos como éste.
¿Cómo sabes si...? tiene no una sino varias lecturas batante más profundas de lo que cabe esperar a primera vista y, al fin y al cabo, un mensaje vital positivo y útil para quienes la vean.
El mensaje fundamental es el de aceptarse a uno mismo y al prójimo (especialmente a tu pareja) tal como es. Pero para transmitir este mensaje, esta película cuenta una historia llena de giros inesperados, situaciones atípicas pero verosímiles (una declaración de amor usando plastilina que debería pasar a la historia de las declaraciones del cine) y sobre todo, unos personajes que encarnan a la perfección dos tipologías de la personalidad: la simple y directa que no se complica la vida y la de quien le da mil vueltas a todo, se llena de preocupaciones y de indecisiones.
Para dejar claro que ninguna es considerada buena o mala, cada una se encarna en dos variantes, representadas por sendos personajes. Las complicadas son ellas: Lisa (Reese Witherspoon), acostumbrada a pensarlo y repensarlo todo y nunca tomar una decisión clara y disfrutarla, y la de Annie (una magnífica Kathryn Hahn) que se complica más bien pensando en los demás y cómo ayudarles. Los simplones, ellos (¿casualidad?): Matty (Owen Wilson, bordando el papel), el rico y famoso medio novio de Lisa, que sólo vive el aquí y ahora (espectacular escena en que ella le cuenta sus penas y él las resuelve restándoles importancia) y el pretendiente (Paul Rudd) que en su sencillez la acepta como es y simplemente a lo que resta importancia es a sus propios problemas, lo cual le hace aparecer tan amable.
Si en alguna película se hace patente la importancia de la persona que hace el casting es en esta, ya que los actores están magistralmente elegidos para los papeles que desempeñan, incluyendo al inigualable Jack Nicholson.