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sábado, 23 de octubre de 2010

La Red Social

La Red Social es un claro ejemplo de que las historias que nos afectan o son cercanas tienen una enorme capacidad de atraparnos y de suscitar el interés del espectador. Es por ello que en toda película el protagonista o algún personaje relevante ha de ser apropiado para que el público se identifique de alguna manera con él. Aunque en La Red Social también se da el caso, realmente no era necesario: como usuarios casi compulsivos de facebook, ya estamos de antemano atrapados por la historia. Saber qué pasó, cómo surgió y de qué modo aparecieron las distintas características de facebook sería suficiente argumento para mantener nuestra atención.

Pero si se quedara en eso sería un documental. Los creadores de la película, sin embargo, han conseguido contarlo todo en una historia intensa y abosrbente, de las de morderse las uñas durante todo el rato. Han dotado a toda la película de un dinamismo y una vitalidad que hace recordar precisamente a la propia red social: aparecen personajes de pronto, y el espectador los va conociendo poco a poco, igual que los numerosos amigos y amigos de amigos que se pasean por la pantalla del ordenador del usuario de facebook.

Cuando acaba, uno se queda con ganas de más. El dinamismo de la película hace que uno se vaya con la pena de no poder pasarse dos horas más viéndola, la película es tan adictiva como facebook.

Y estoy seguro de que casi todos los que la vean, se conectarán a facebook en la primera ocasión que tengan para realizar una sencilla consulta… ¿se imaginan cuál?

lunes, 18 de octubre de 2010

COOL IT - La película

Toda la verdad sobre la politización de la ciencia con el cambio climático: la película más necesaria de la década pronto en cines.

sábado, 16 de octubre de 2010

El Americano (el bodrio del año)

No sólo me reafirmo en que el cine europeo da pena, sino que añado una nueva vertiente de ese principio: la participación europea en una película estadounidense es capaz de estropearlo hasta límites insospechados. Bueno ahora no sólo lo podemos sospechar, sino experimentarlo si queremos tirar a la basura 7’50 euros e ir a ver crecer el césped – perdón: a ver esta película.

¿Qué verá el incauto que lo haga? Un argumento y unas subtramas manidas y predecibles, propias de un principiante que se ha puesto  a dirigir sin haber visto nunca antes una película. ¿O es que no les suena a conocido un asesino al que sus jefes traicionan o un hombre que se enamora de una prostituta y la saca de la calle?

También verá hasta la saciedad tomas del coche del protagonista atravesando un imponente paisaje en el que el vehículo es un minúsculo objeto en movimiento, o, en contraste, la cara de George Clooney en primer plano, eso sí: sin expresividad alguna y sin saber a qué viene. O diálogos telegráficos absurdos e ininteligibles –quizás tienen sentido para quien leyó la novela— que no explican nada. O pequeños pueblos de la Italia rural en los que parece que no vive nadie, porque sólo utilizan sus calles el protagonista o los que le persiguen. O eternas escenas del protagonista sentado en un bar o una cafetería, esperando a alguien, o simplemente matando el tiempo. O mariposas aquí y allá, en un patético y fallido intento de usar una metáfora visual de algún elemento de la película que no alcanzo a imaginar.  O una detallada lección de cómo construir un rifle, paso a paso y con todo lujo de tediosos detalles. También verá muchas tetas, recurso fácil del cine falto de ideas y típico del cine latino: claro, las dos cosas suelen ir unidas.

Quizás podríamos calificar la película como “de misterio”. El de cómo pudo Clooney prestarse a semejante fiasco.

Siempre a mi lado

Siempre a mi lado es una película con pretensiones de trascendencia que sin embargo son abordadas de manera demasdiado superficial como para llegar a tocar la fibra del espectador. Todo queda en un rato entretenido en el que demasiadas veces hay que renunciar a entender lo que está pasando y decidir centrarse en la simple historia romántica que narra.

Su principal problema es la incoherencia interna en aspectos fundamentales, como la interacción de las almas que el protagonista es capaz de ver en tránsito hacia el más allá. Esas almas, además de hablar con él ¿pueden afectar a la realidad física que les rodea? En la película hay secuencias que invitan a responder al mismo tiempo que sí y que no a esta pregunta: la chica --su alma, en realidad-- parece haber protagonizado un sueño del protagonista cuando tras navegar en el velero de éste con él, la embarcación aparece abandonada desde hace años en el garaje donde estaba, como si nadie la hubiera utilizdo. Sin embargo, la nota de papel en la que escribe y que es clave para el desenlace de la película, tiene realidad física cuando la encuentra el chico unas horas después.

Otra pregunta: si las almas son de personas muertas y están en tránsito hacia otra vida, ¿cómo se explica que la visión del alma de la chica se produjera cuando ésta estaba aún viva?

Lo mejor de la película es el pueblo donde se rodó: da ganas de irse a pasar unos días y navegar como los protagonistas por la preciosa costa canadiense.

sábado, 18 de septiembre de 2010

El Aprendiz de Brujo

Jerry Bruckheimer nos tiene acostumbrados a que su sello de productor sea garantía de calidad y originalidad. Sorprende por ello que haya respaldado la producción de esta película en la que la sensación al verla es la de haberlo visto todo antes. Harry Potter, La Brújula Dorada, Eragon y hasta Guardianes de la Noche vienen a la mente en varios momentos de la película, en la que realmente sabe a “deja-vu” la continua batalla entre brujos lanzándose rayos y hechizos (ahora llamados bolas de plasma) hasta la saciedad. Uno se pregunta por qué, si tienen poderes al parecer ilimitados, no resuelven de una vez por todas en vez de ir probando conjuros poco agresivos cada vez más poderosos alternativamente en cada bando.

No salva la película la divertida interpretación de Jay Baruchel del héroe accidental y reticente que se ve envuelto en un mundo y una batalla que no acaba de entender, ni la presencia del sobrino de Francis Ford Coppola, Nicolas Cage, ni una excelente banda sonora de Trevor Rabin, probablemente lo mejor de la producción, junto al guiño a la película homónima de animación Disney, con la escena de las fregonas que cobran vida.

En cualquier caso, una película bastante prescindible.

sábado, 11 de septiembre de 2010

The Karate Kid

En The Karate Kid nada es como uno se lo espera. Para empezar no se practica Karate, sino Kung-Fu. Por otro lado, cabría esperar mucha acción y largas peleas, pero éstas son sorprendentemente breves –sobre todo el esperado combate final— y la primera hora y media (dura más de dos), aun mostrando mucho mamporrazo, y muy duro en ocasiones, se centra en los protagonistas y sus historias personales, y se hace incluso lenta durante bastante tiempo. Salvan la falta de ritmo la excelente actuación del hijo de Will Smith y la de Jackie Chan, por una vez haciendo un papel serio, y encima con encanto.

Cabe destacar que por una vez se muestra una China moderna y actual, sin caer en el tópico de identificar ese país con sus estampas rurales y arcaicas, y el doblaje de la versión española, que mantiene el acento chino en los personajes chinos, incluyendo al propio Chan, lo cual le da a toda la película un toque muy verosímil que es además muy importante para la historia, lo cual podría haber pasado fácilmente desapercibido a los responsables del doblaje. Por suerte no ha sido así.

Pero si uno tiene poco interés por las artes marciales y encima se le hace lenta la película, todo ello se ve compensado con creces por la impagable secuencia de entrenamiento que sigue (¿cómo decirlo sin revelar nada esencial?) a la destrucción del coche (hasta ahí puedo leer), en la que la banda sonora de James Horner alcanza un nivel de sublimidad inigualable y es un protagonista más junto a la luz, las sombras, los actores y el director, y juntos todos ellos expresan sin palabras y de manera magistral la esencia de toda la película en unos minutos.

Decía que en esta película nada es como uno se lo espera. Bueno, hay una cosa que sí lo es: el final. No podía ser de otro modo.

SALT - ¿Quién es Salt?

¿Quién es Salt? Es la pregunta que plantea la campaña promocional de la película y, si nadie te agua la fiesta revelándote el secreto (como hacen, por ejemplo, las sinopsis que ponen en algunos cines, menos mal que la leí después de ver la película), realmente se mantiene la incógnita a lo largo de gran parte de la cinta. Cierto que las tramas pensadas para el contexto de la guerra fría no encajan con la situación actual, pero pienso que esa vertiente de credibilidad histórica de la película no es obstáculo alguno para disfrutar de un buen rato de intriga de la buena, de espías de verdad y de acción trepidante, sobre todo después de las versiones “light” del género que nos han brindado “Noche y Día” o “Killers”, otro par de películas “gemelas” que salen casi a la vez.

Parece, además, que Salt ha venido para quedarse, no sólo en el recuerdo, sino en futuras entregas, no sé si cinematográficas o en forma de serie de TV, ya que si ella cumple la misión que se le encomienda al final, tiene para muchos episodios. Si la cosa cuaja en este sentido, tendremos Aneglina Jolie para rato, ya que el papel le encaja como anillo al dedo, y eso que dicen que estaba escrito para un protagonista masculino, como Tom Cruise. Creo que con este actor la película habría perdido gran parte de su atractivo –y no lo digo por el físico de Angelina Jolie, excesivamente delgada en la actualidad, creo yo— sino porque se habría percibido por el público como más de lo mismo, en relación con Misión Imposible y otros papeles similares desempeñados por él.