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sábado, 12 de febrero de 2011

HOW DO YOU KNOW... (¿Cómo sabes si...?)

Aunque parezca mentira, esta es una de las películas más difíciles de comentar de las que han pasado por este blog. Una vez más, ha sido anunciada como comedia romántica en España una película que es mucho más. Tengo la sensación de que la imagen de superficialidad y simplicidad que algunos se empeñan en difundir sobre el cine estadounidense tiene mucho que ver con la falta de sensibilidad y de profundidad de esos algunos, porque últimamente me estoy encontrando muchos casos como éste.

¿Cómo sabes si...? tiene no una sino varias lecturas batante más profundas de lo que cabe esperar a primera vista y, al fin y al cabo, un mensaje vital positivo y útil para quienes la vean.

El mensaje fundamental es el de aceptarse a uno mismo y al prójimo (especialmente a tu pareja) tal como es. Pero para transmitir este mensaje, esta película cuenta una historia llena de giros inesperados, situaciones atípicas pero verosímiles (una declaración de amor usando plastilina que debería pasar a la historia de las declaraciones del cine) y sobre todo, unos personajes que encarnan a la perfección dos tipologías de la personalidad: la simple y directa que no se complica la vida y la de quien le da mil vueltas a todo, se llena de preocupaciones y de indecisiones.

Para dejar claro que ninguna es considerada buena o mala, cada una se encarna en dos variantes, representadas por sendos personajes. Las complicadas son ellas: Lisa (Reese Witherspoon), acostumbrada a pensarlo y repensarlo todo y nunca tomar una decisión clara y disfrutarla, y la de Annie (una magnífica Kathryn Hahn) que se complica más bien pensando en los demás y cómo ayudarles. Los simplones, ellos (¿casualidad?): Matty (Owen Wilson, bordando el papel), el rico y famoso medio novio de Lisa, que sólo vive el aquí y ahora (espectacular escena en que ella le cuenta sus penas y él las resuelve restándoles importancia) y el pretendiente (Paul Rudd) que en su sencillez la acepta como es y simplemente a lo que resta importancia es a sus propios problemas, lo cual le hace aparecer tan amable.

Si en alguna película se hace patente la importancia de la persona que hace el casting es en esta, ya que los actores están magistralmente elegidos para los papeles que desempeñan, incluyendo al inigualable Jack Nicholson.

sábado, 29 de enero de 2011

MORNING GLORY

Es una pena que esta película, como tantas otras, se haya promocionado en base a su aspecto menos importante. Se ha vendido como una comedia y, realmente, aun estando presente el humor y de una manera muy bien lograda, es una película excelente por motivos mucho más relevantes.

Hasta cierto punto de inflexión, que no revelaré para no estropear la experiencia, la película da la sensación de ser una buena sátira del mundo de la televisión dirigida a sacar a relucir lo mejor de un Harrison Ford pletórico, cuya actuación, basada en todo un abanico de sus expresiones faciales tan sugerentes, divertidas y elocuentes es ciertamente memorable.

Después entra en una fase en que se desatan todo tipo de sentimientos y emociones, y el espectador está ante una película que parece haber sabido darle un magistral vuelco a lo que pensaba que estaba ocurriendo: parece que a pesar de todo el gruñón personaje de Harrison Ford estaba en lo cierto mientras el ímpetu y el entusiasmo del de una magnífica Rachel McAdams con quien el público ha sido empujado a identificarse estaban orientados en la dirección equivocada, la de la búsqueda del share en TV, en lugar de la calidad.

Finalmente, la película pasa de buenísima a excelente, cuando un vuelco inesperado rompe de nuevo la simplista dicotomía entre lo bueno y lo malo, demostrando que existen matices y motivaciones que la desdibujan. Queda el mensaje, tan necesario aquí y ahora, de que lo importante es el trabajo bien hecho…

sábado, 22 de enero de 2011

TRON Legacy

Nunca sentí especial atracción por el concepto de TRON ni por la película de 1982 y de hecho nunca la ví. Sin embargo acudí con grandes expectativas a ver TRON Legacy y resulta que he salido más que satisfecho. TRON Legacy es la evolución natural de una serie de películas que no se quedan en lo efectista, sino que, aun con grandes efectos y despliegue de medios de producción son capaces de ir más allá y abordar temas de calado relacionados con el lugar que ocupa el ser humano en un mundo en que la tecnología y la inteligencia artificial parecen desdibujar la frontera de lo que es humano y lo que no. Estoy pensando principalmente en Blade Runner y Matrix. Como lo hicieran estas dos creaciones cinematográficas en su momento, TRON Legacy toca cuestiones que dan tanto de sí como la de qué es lo que nos hace humanos, la búsqueda de la perfección, el papel de los sentimientos en el debate de la inteligencia artificial. En esta ocasión la vuelta de tuerca está en la posibilidad no ya de que programas informáticos y la proyección mental de los seres humanos convivan en un mundo virtual, como en Matrix, sino que se apunta a la posibilidad de que los seres humanos entren en carne y hueso en un mundo virtual y, lo que es más alarmante, que haya programas que surjan sin que nadie los haya escrito, con vida propia y que cualquier programa pueda hacer el camino inverso y acabe entrando en el mundo real como un ser humano más.

Al igual que aquellas, TRON Legacy es de las pocas películas que sí me gustaría volver a ver más de una vez. Evidentemente no estoy afirmando que el guión aborde esos temas de calado con la profundidad y la extensión de un documental o un tratado de filosofía, pero las preguntas están ahí, y quien quiera ver algo más que los espeluznantes mundos virtuales de precioso diseño o la magnífica banda sonora, tiene desde luego dónde elegir.

Lástima que he ido a verla cuando ya está saliendo de los cines, puesto que mi recomendación es que no hay que perdérsela.

sábado, 8 de enero de 2011

El discurso del rey

Esta película desgraciadamente pasará bastante desapercibida si los Oscar no lo remedian el mes que viene. Y es que es una joya que no brilla demasiado, pero una joya después de todo. Si no brilla es porque en un mercado lleno de 3D, efectos especiales y grandes presupuestos, El discurso del rey trae a relucir lo mejor de la excelente tradición interpretativa británica de la mano de un magnífico reparto con Colin Firth, Geoffrey Rush y Helena Bonham-Carter. Con una premisa curiosa (la tartamudez de quien iba a ser el rey Jorge VI de Inglaterra, padre de la actual reina de Inglaterra, la cual aparece en la película como una niña) y un cuidadísimo guion que incluye unos diálogos antológicos entre el duque de York y su terapeuta del habla, la pelicula no tiene desperdicio y lleva al espectador a acontecimientos históricos que algunos recordarán y que a muchos al menos les sonarán, relacionados con la familia real británica y la segunda guerra mundial.

Dado que la película trata del habla, me quedé con las ganas de haberla visto en inglés, pero por otra parte me he alegrado de poder constatar una vez más los magníficos dobladores que tenemos en España a través del bordado doblaje que de Colin Firth hace Jordi Brau, cuya voz asociamos quizás más bien a Tom Cruise, Tom Hanks o Robin Williams.

sábado, 4 de diciembre de 2010

SKYLINE

Receta SKYLINE
Ingredientes (a partes iguales):
La Guerra de los Mundos
La Invasión de los Ultracuerpos
Hulk
Star Wars
Expediente X
Relic
Starship Troopers
Independence Day
Alien
Montruoso
Godzilla (o, si no se encuentra, King Kong)
Pésimas actuaciones nada creíbles.
Un guión sin ningún argumento.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Ladrones (Takers)

En realidad me alegro de haber ido a ver Ladrones. Porque ya tenía ejemplos de cómo una película puede ser estropeada por uno de sus principales elementos. Todos conocemos malos guiones, por supuesto. Luego están las películas con malas actuaciones, o con actores mal seleccionados para un determinado papel. Incluso están las que la banda sonora hace insoportables. Y ahora tenemos Ladrones: un guión muy interesante, actores a la altura, una música razonablemente buena, y una deplorable dirección de fotografía que hace que todo lo demás quede en un segundo plano, si es que no tienes que salir a vomitar, en cuyo caso sencillamente desaparece de tu campo visual.

El movimiento de la cámara al estilo “dogma” (que comparado con esto es prácticamente imagen fija) se ha llevado a extremos excesivos, sin duda con el afán de innovar y de sacarle el mayor partido posible. Pero los excesos se pagan y en Ladrones, que el director haya permitido a su director de fotografía rodar de este modo hace que la película sea de las que uno desea olvidar hasta que hagan un remake con alguien con mejor pulso. Bueno, como digo, no es cuestión de pulso, es que parece que el cámara lleva la cámara no ya en la mano sin dispositivo de “steadycam”, sino directamente colgando del cuello mientras corre junto a los protagonistas de la acción, es atropellado igual que ellos o realiza saltos espectaculares al mismo tiempo. Estuve tentado por fijarme si en los títulos de crédito aparecían dobles especialistas no ya para los actores, sino también para los cámaras. Pero no pude porque me sentía tan mareado que lo que quería era tomar aire fresco.

Como alternativa a las escenas de acción, en los momentos menos “movidos” por parte del guión, el cámara se encarga igualmente de mantenernos en movimiento, para que no decaiga el mareo. El truco: tomas no ya de primer plano sino tan cerca que tuvo que usar lente macro, en las que, claro, cualquier mínimo movimiento se convierte en, de nuevo, una agitación mareante.

Claro que este fin de semana tampoco había muchas alternativas: alguna película infantil y varias películas europeas, de las cuales para más inri más de una era española, dejaban pocas opciones para elegir. Habrá que probar suerte otro día…

Ah, una curiosidad: al menos en la versión doblada al español, han reutilizado dos veces el mismo "efecto" de sonido para la agitación que se produce entre el conjunto de transeuntes cuando comienza un tiroteo: se oye la misma voz femenina gritar "¡se van a matar!".

jueves, 28 de octubre de 2010

Gru, mi villano favorito

por MONONOKE, firma invitada en SABADO CINE:

Como tantas veces decidí ir a “Gru, mi villano favorito” por las expectativas que me generó el tráiler de la peli y como tantas veces que me tienta el azar, me equivoqué. No suele ser mi criterio de elección pero compruebo con tristeza que no me funciona, no atino que diría mi madre. A los cinco minutos de película mi atención se ancló en la chirriante vocecita de la huérfana mediana y en lo poco que me gustaba el doblaje en general y el de Florentino Fernández en particular. Pasados diez minutos vislumbré la previsibilidad, pasados dos minutos advertí que conocía la historia de principio a fin y a los quince minutitos ya pensé “¡en fin al menos la estética me gusta!” y de ahí en adelante en un ejercicio de fe y patética ilusión infantil me limité -no sin un resoplido de desistimiento- a visionar el resto de una película a la que le falta diversión, le sobran personajes estereotipados y se queda en un prometedor argumento al que no se saca partido. Faltan gags desternillantes y situaciones divertidas resueltas con brillantez. En fin ¿entretenida?, o tal vez ¿visible?, o tal vez
¿“casi que la veo en casa y me ahorro los 6,50 € le preparo un cacharro de cotufas a mis hijos y pongo una lavadora mientras”?…. Me quedo con esta última pero ya es demasiado tarde, al menos para mí